Las barajas de
tarot suelen tratar a los
niños como seres con mucha energía, creativos, preparados para comenzar a vivir con fe y entusiasmo; a los
jóvenes se los considera un poco imprudentes, dispuestos a correr riesgos, en el camino de la aventura y la experiencia; las personas de
mediana edad se ven como sensatos y maduros líderes de la sociedad, y los
viejos sólo salen de vez en cuando, y entonces suelen mostrarse como unos sabios tranquilos e inactivos.
Es preciso que se comience a incluir a la gente mayor más a menudo en las
cartas de tarot. Son necesarias las imágenes de personas de todas las edades, con sus distintos niveles de energía y rasgos de personalidad.
A medida que estudiamos las
cartas de tarot, tenemos que ser conscientes de los juicios de valor que hizo el artista a la hora de dibujar los diversos personajes. Por otra parte, podemos sintonizar con el modo en que retrata las relaciones entre esos personajes.
En la vida, todos nos relacionamos con otras personas; algunos con muchas, y otros, sólo con unas pocas. Hay quienes prefieren rodearse de gente parecida a ellos; otros disfrutan con quienes no se les parecen, pero todos nos relacionamos con los demás.
Muchas de nuestras relaciones, algunas
amorosas, implican cierto desequilibrio. Cuando dos personas se reúnen, normalmente se puede constatar que una tiene más categoría, poder o control que la otra. Cuando sucede lo mismo con grupos de personas, el desequilibrio resulta más evidente.
De una forma u otra, en la vida nos hemos visto afectados por este desequilibrio entre individuos y entre grupos.
El objetivo de la
mitología es contar una historia que explique por qué las cosas son como son: por qué llueve, por qué hay gente pobre, a dónde se va el
sol por la noche, por qué nos enfadamos o sentimos celos, qué sucede cuando morimos, por qué llega el invierno, etcétera.
Estas historias tienen el poder psicológico de familiarizarnos con los acontecimientos de la vida. Los
mitos nos ayudan a sentir que cuanto sucede
obedece a un motivo y nos muestran cuál es nuestro lugar en el cuadro.
Las personas que diseñan barajas de tarot utilizan muchos mitos del pasado y del presente, incluyendo las mitologías
egipcia,
griega y
maya, así como historias
científicas,
bíblicas y
matriarcales sobre el porqué de las cosas.
Escogen mitologías que, según su parecer, representen las
verdades universales, y aplican sus símbolos al
tarot. Algunos artistas hacen un excelente trabajo al educarnos sobre los símbolos mitológicos que han escogido; otros dejan esa investigación en manos de los que utilizan sus
cartas, dando por sentado que comprenderán los símbolos de la baraja.
Basta decir que los símbolos mitológicos, sea cual sea su fuente, sólo tienen valor cuando nos resultan familiares. Una vez hemos estudiado las historias, podemos considerarlas de inestimable valor para ayudarnos a comprender nuestra vida, o bien podemos pensar que son inútiles.
La elección de la mitología y la baraja de
tarot que nos parezcan más adecuadas, depende exclusivamente de nosotros.